Toledo

Declarada Conjunto Histórico Patrimonio de la Humanidad desde 1986, Toledo es, al mismo tiempo, una urbe dinámica, en continuo crecimiento, sede universitaria y capital de Castilla – La Mancha.

Conocida como Ciudad de las Tres Culturas, Toledo es un modelo universal de convivencia y tolerancia de etnias y religiones durante siglos. Pero esta ciudad-mosaico es también la capital imperial de Carlos V, la villa de El Greco, ciudad-convento, metrópolis del esoterismo y de leyendas, capital de la España visigoda, sede primada de España, cabecera de la Ruta de Don Quijote, un mercado vivo de artesanía y un referente mundial del vino y la gastronomía.

La ciudad de Toledo merece la atención de los amantes del arte. La capital, cargada de sugerencias estéticas, ha trazado un valioso patrimonio artístico y monumental, superando la centena de monumentos. Restos artísticos de las más variadas culturas y períodos se distribuyen por sus calles y plazas, ya que a través de los siglos numerosos personajes dejaron su huella en Toledo, de los que El Greco, autor de la obra maestra “El Entierro del Señor de Orgaz”, destaca entre los más ilustres artistas.

Principales Monumentos

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Catedral de Santa María

La Santa Iglesia Catedral, Consagrada a la Virgen María en su Asunción a los cielos, comienza a construirse en el año 1227 sobre los cimientos de la Catedral visigoda del S. VI, que fue utilizada como mezquita. También es muy importante el conjunto de pinturas, sobre todo la excelente colección conservada en la Sacristía, que cuenta con El Expolio y el Apostolado de El Greco, cuadros de Goya, Caravaggio y muchos más. Es muy interesante subir a alguna de las torres en Toledo que permiten descubrir desde las alturas los tejados de la catedral formando una cruz perfecta rodeada de aéreos arbotantes marcados por esbeltos pináculos. Sólo así, o desde los miradores del Valle, se puede apreciar la grandiosidad y la complejidad de este singular edificio, escondido en una hondonada en medio de la trama urbana.

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Alcázar

El Alcázar de Toledo es junto a la Catedral, el símbolo más representativo de la ciudad. Existía ya en la Edad Media, aunque fue reconstruido en el siglo XVI. Su emplazamiento durante la época visigoda hizo que se situara en un punto estratégico de la ciudad. El actual edificio fue mandado construir por el emperador Carlos V, para tener una residencia digna de tal monarca. Sin embargo, el nuevo palacio no llegó a ser morada de reyes, ya que mucho antes de terminarlo, la capital se establecía en Madrid. Tuvo una especial relevancia en la Guerra Civil Española, en la que sufrió un importante asedio por parte de las tropas republicanas, llegando a su casi completa destrucción. Hoy en día, está reconstruido y reformado en su estado anterior a la contienda, y alberga en su interior el Museo Nacional del Ejército y la Biblioteca de Castilla La Mancha.

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Monasterio de San Juan de los Reyes

El Monasterio de San Juan de los Reyes, en Toledo, es una de las obras de la arquitectura gótica más espectaculares de España. Ubicado en plena judería, fue ordenado levantar por los Reyes Católicos para conmemorar la Batalla de Toro, con miras a ser el futuro lugar para su enterramiento. La iglesia fue dedicada a San Juan Evangelista, del que era devota la reina. Llaman la atención las cadenas colgadas en los muros exteriores de la iglesia. Corresponden a los cautivos liberados y se colgaron en 1494, como exvotos y símbolo del triunfo de la fe cristiana.

Gastronomía

La riqueza de la cocina toledana se basa especialmente en la caza y la matanza.

Hay diversos guisos de perdiz, en escabeche o estofada, la primera de las cuales permite su consumo en frío, y la segunda o “a la toledana” es cocida lentamente con fondo de cebolla, ajo y laurel. Otro plato muy reconocido en la ciudad son las populares carcamusas y por su gran variedad de combinaciones destaca el conejo, al ajillo, a la cazadora, carbonero, tojunto o con arroz.

Existen algunos platos que pueden constituir el comienzo de una comida: sopas de ajo o gazpacho, una imaginativa sopa fría – agua, aceite, vinagre, tomates y pepino – de origen campero asociada principalmente a los días de calor de primavera y verano.

Recuerde que se encuentra cerca de La Mancha, tierra de buenos caldos de vino y prestigiosos quesos que aquí también podrá saborear.

Entre los postres y dulces, el rey, sin ningún lugar a dudas, es el tan reconocido mazapán de Toledo.

Artesanía

Son muchas las tiendas de recuerdos y artículos típicos de la ciudad. Sin embargo, de todas ellas destacan las especializadas en el trabajo artesano ancestral que da renombre a Toledo en todo el mundo desde hace cientos de años como son el damasquinado y la espadería, sobre todo, y en menor medida, la cerámica, el forjado o la madera.

Espadería

La tradición del arte del acero toledano ha sido siempre legendaria. Las mejores espadas de los siglos XVI y XVII eran de Toledo, a cuyo río, el Tajo, se le atribuían propiedades casi milagrosas para darle calidad a sus hojas.

En los distintos talleres de Toledo se pueden apreciar magníficas reproducciones de espadas o sables tan famosos como los de: Alfonso VI, Boabdil, El Cid, Napoleón, Rey Arturo, Carlos V, que en la actualidad tienen una gran aceptación en el mercado internacional.

Damasquinado

Otra de las artes tradicionales que se unen al nombre de Toledo es el damasquinado, una técnica que consiste en dibujos de formas en metales o dibujos incrustando hilos dorados o plata hacia dentro. Su belleza da como resultado un arte que se ha convertido, junto a la de las armas blancas, en una seña identificativa de la ciudad de Toledo durante toda su historia.

Cerámica

La tradición cerámica de la ciudad de Toledo se remonta al siglo XI. Eran muy abundantes las jarras, candiles, fuentes, cántaros, botellas de cuerpo esférico y cuello alto. La decoración se efectuaba a base de vidrio coloreado por óxido de hierro, de cobre, de manganeso, etc. así como las singulares decoraciones a la “cuerda seca”.

Madera

El mueble característico de Toledo y presente en muchas casas antiguas es el BARGUEÑO, producido desde el siglo XVI hasta la actualidad, aunque también tienen importancia los taquillones de uno o varios cuerpos decorados, arquerías. Bancos, sillones fraileros, sillas, mesas y puertas completan la producción.

Forjados

Otra de las artes que tienen bastante presencia en la ciudad de Toledo es el forjado y la hojalatería. Verjas históricas como la de la estación de ferrocarril, los enrejados de puertas y balcones de las casas del Casco o los tradicionales faroles del Corpus Christi así lo atestiguan.

Fiestas de Interés Turístico

Las tradiciones y las costumbres más arraigadas de Toledo alcanzan su máximo exponente durante sus fiestas. Desde hace siglos, las estrechas calles de su Casco Histórico acogen la festividad religiosa del Corpus Christi, declarada de Interés Turístico Internacional, durante las cuales la ciudad prepara sus mejores galas.

Las calles cubiertas de toldos y alfombradas de tomillo, romero y cantueso, junto a las flores y tapices de las fachadas, dan paso al vistoso cortejo procesional culminado por la Custodia de Enrique de Arfe, del siglo XVI. Estos días son el momento idóneo para visitar los patios tradicionales, abiertos al público y ornamentados.

En la primavera se celebra también la Semana Santa, de Interés Turístico Internacional, que muestra la austeridad de sus calles y los pasos cargados por sus cofrades en un espectacular silencio nocturno a la luz de las velas.