La Judería de Toledo

Toledo Time Capsule se encuentra situado en el mismo corazón de la Judería de Toledo, la más importante del mundo en la Edad Media, y centro del comercio, estudio y religión de la Sefarad judía.

La judería de Toledo contó con nueve sinagogas y cinco casas de estudio, palacios como el de Samuel Leví y viviendas más modestas para sus casi 4.000 vecinos, además de escuelas, zocos, orfanatos, carnicerías, tiendas, hornos, baños, dos fortalezas y una muralla que abarcaba la décima parte de la ciudad. Aunque mucho de eso se perdió con la definitiva expulsión de los judíos, el tiempo ha respetado el estrecho trazado de este barrio lleno de cuestas, travesías, bajadas, plazuelas y callejones sin salida: callejón Verde, de Esquivias, del Alarife, de San Juan de Dios, de los Naranjos, de las Siete Revueltas.

La población de sefardíes, los judíos que residieron en la península ibérica, asciende hoy a casi dos millones, un porcentaje muy importante de la población judía mundial –alrededor de 15 millones–.

Aunque la comunidad judía de la capital manchega haya prácticamente desaparecido, Toledo se incluye en el camino de Sefarad, en la red de juderías de España. Se puede, así, revivir parte del esplendor que vivieron las callejuelas de la judería de Toledo y visitar los monumentos que siguen quedando en pie, prueba de esa época dorada. Entre ellos, las únicas dos sinagogas que “sobrevivieron” y que se transformaron en iglesias católicas.

Sinagoga del Tránsito

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Erigida entre los años 1359/60 y 1361, con los poderosos recursos económicos de Semuel ha-Leví, tesorero del rey Pedro I de Castilla, quien daría su expresa aprobación en un momento en el que no se permitía levantar sinagogas. El actual Museo de El Greco, se trata en realidad de la casa de este rico judío toledano, en la que se aún se conserva un magnífico baño ritual o mikhva.

El edificio exhibe una fachada modesta y con la escasa monumentalidad que caracteriza a estos templos, incluso entre las comunidades hebreas más prósperas, como era la aljama toledana. Sin embargo, muestra un interior sorprendente, que se despliega por su gran sala de oración: Rectangular, se cubre por una armadura mudéjar policromada de par y nudillo con tirantes dobles y ochavada, decorada con epigrafía árabe y hebrea.

En sus muros de gran riqueza ornamental destacan frisos de mocárabes, arcos polilobulados y de herradura túmida, yeserías con inscripciones bíblicas e históricas, celosías con decoración geométrica de lazo, adornos de tipo vegetal, etc., que reflejan la maestría de los maestros alarifes mudéjares toledanos. La galería de mujeres, situa- da a lo largo de casi todo el muro meridional en su planta alta, tenía entrada independiente, ya que se practicaba la separación de sexos y espacios durante la oración.

Sinagoga de Santa María la Blanca

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Conocida en otros tiempos como Sinagoga Nueva de Yosef ben Shoshan, rico personaje próximo a la corte, o también Sinagoga Mayor, es una de los once templos judíos que, al parecer, tuvo la ciudad. Se construyó en el XIV siguiendo la estética prenazarí.

Ubicada entre muros de pobre aspecto, nada hace presagiar la gran belleza que esconde en su interior: cinco naves separadas por grandes arcos de herradura que descansan sobre pilares octogonales, rematados en capiteles de yeso decorados profusamente con cintas entrelazadas con volutas y piñas muy voluminosas. La lisa blancura de la arquería contrasta vivamente con los frisos ornamentales formados por veneras, palmetas, vainas con florecillas, discos geométricos, etc, que corren sobre ella.

En el año 1411 es consagra- da como templo cristiano. Tomó el nombre de Santa María la Blanca, por la imagen que presidía el altar, copia de la Virgen Blanca del coro de la catedral de Toledo. El arquitecto toledano Alonso de Covarrubias reforma la cabecera del templo y se instala el retablo atribuido a Alonso Berruguete. En 1930 fue declarada Monumento Nacional.

Museo Sefardí

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El Museo Sefardí conserva el legado de la cultura hispanojudía y sefardí como parte esencial del patrimonio cultural en Toledo, una ciudad cuyo casco histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

El Museo Sefardí se ubica en un edificio emblemático de la judería toledana, la Sinagoga de Samuel ha-Leví o del Tránsito, levantada en el siglo XIV con autorización de Pedro I de Castilla. Desde entonces, los avatares históricos han hecho de ella un edificio vivo, en el que cada cultura y generación ha ido dejando su huella: de sinagoga a templo cristiano, pasando por asilo, hospital, vivienda particular, ermita, barracón militar, Monumento Nacional y, finalmente, museo. Sus muros de mampostería y ladrillo y su techumbre de madera dieron cobijo a artífices judíos, alarifes musulmanes y artesanos cristianos, resumiendo a la perfección el crisol cultural que fue la ciudad de Toledo. Un recorrido por las salas del museo descubre los secretos de nuestro patrimonio más desconocido.

Casa del Judío

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En el corazón de la Judería toledana podemos disfrutar de una vivienda que muestra el modo de vida judío en los siglos XIV-XV. Su patio alberga multitud de yesería, y el sótano fue dispuesto para el baño litúrgico judío o miqva, usado para la purificación espiritual, y para la preparación antes de un suceso importante en la vida de un judío.

Sobre el dintel de la puerta de acces a este sótano, tallado con motivo florales, reza el texto “Gracias Te doy, porque me has respondido”, relacionado con el salmo 19 de la Torá, el libro sagrado judío. La leyenda asegura que la casa perteneció al judío Ishaq, que prestó dinero a Isabel la Católica, a cambio de sus joyas, para financiar el viaje del descubrimiento de América.

Museo del Greco

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El Museo del Greco es un museo de titularidad estatal y gestión directa del Ministerio de Cultura, que depende orgánicamente de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de la Subdirección General de Museos Estatales.

El Museo del Greco es en la actualidad el único de España dedicado a la figura del pintor y tiene como finalidad esencial transmitir y hacer comprensible a la sociedad la figura del Greco, así como la influencia de su obra y personalidad en el Toledo de comienzos del siglo XVII.

Las colecciones del Museo del Greco exponen al público una muestra significativa de piezas de los siglos XVI y XVII, representativas no sólo de la vida y obra de Domenikos Theotokopoulos, en especial de los últimos años de su vida, sino también de la cultura y la sociedad toledana del momento…

El origen de las colecciones se sitúa a inicios del siglo XX cuando el segundo Marqués de la Vega Inclán fundó el museo con obras dispersas del artista cretense. Desde entonces la colección se ha incrementado mediante la adquisición de otras obras del pintor y de artistas manieristas y barrocos así como notables piezas de artes decorativas del período. El Museo te invita a explorar su colección de forma pormenorizada mediante el sistema DOMUS. Aquí podrás conocer todos los detalles de los fondos del museo. El catálogo en línea del Museo del Greco presenta, en esta primera fase, 101 registros y 237 imágenes, entre los que se incluye un Apostolado completo del Greco, su Vista y Plano de Toledo y varios retratos masculinos salidos de los pinceles del artista. El museo se propone ampliar los fondos visibles incorporando, progresivamente, destacadas piezas del resto de sus colecciones.